En la aproximación a la vía por la distinción del espectador-espectáculo, o sujeto-objeto, el apoyo sobre esta aparente dualidad constituye una especie de muleta. Cuando este método ha sido utilizado durante un cierto tiempo, el espectador cesa de ser tal porque el espectáculo se ha vuelto una simple prolongación de su ser. Ya no hay pues, hablando con propiedad, espectáculo, puesto que éste se ha convertido en la naturaleza misma del espectador.
Antes de toda sadhana, estamos completamente absorbidos, ahogados en lo que hacemos. Para desprendernos del objeto y alcanzar el conocimiento unitivo del sujeto, el método de la discriminación del espectador y espectáculo puede ser considerado una clase de muleta que conduce progresivamente a la comprensión de que no somos ni la percepción, ni el pensamiento, sino aquel que los conoce. Conseguimos así una no identificación, que es el producto espontáneo de nuestro caminar. Esta ausencia de identificación culmina en la experiencia de la unidad en el sujeto, pero la unidad a la que llegamos no es la última.
Ninguna de las dos experiencias de unidad que acabamos de describir: la unidad por absorción en el objeto y la unidad por absorción en el sujeto es suprema, ya que la primera desemboca en el desvanecimiento del sujeto, y la segunda en la del objeto. Contrariamente a éstas dos, la unidad de la Realización no es eliminadora sino totalizadora y unificadora. Es la conciencia de la unidad sujeto-objeto. Estas tres experiencias de unidad constituyen las tres etapas ilustradas por los maestros Zen que dicen: "antes de entrar en el estudio de la vía, las montañas son montañas y los ríos son ríos; mientras que durante el estudio, las montañas ya no son montañas, ni los ríos, ríos; pero cuando surge la iluminación, las montañas son nuevamente montañas y los ríos vuelven a ser ríos".
Antes de toda sadhana, estamos completamente absorbidos, ahogados en lo que hacemos. Para desprendernos del objeto y alcanzar el conocimiento unitivo del sujeto, el método de la discriminación del espectador y espectáculo puede ser considerado una clase de muleta que conduce progresivamente a la comprensión de que no somos ni la percepción, ni el pensamiento, sino aquel que los conoce. Conseguimos así una no identificación, que es el producto espontáneo de nuestro caminar. Esta ausencia de identificación culmina en la experiencia de la unidad en el sujeto, pero la unidad a la que llegamos no es la última.
Ninguna de las dos experiencias de unidad que acabamos de describir: la unidad por absorción en el objeto y la unidad por absorción en el sujeto es suprema, ya que la primera desemboca en el desvanecimiento del sujeto, y la segunda en la del objeto. Contrariamente a éstas dos, la unidad de la Realización no es eliminadora sino totalizadora y unificadora. Es la conciencia de la unidad sujeto-objeto. Estas tres experiencias de unidad constituyen las tres etapas ilustradas por los maestros Zen que dicen: "antes de entrar en el estudio de la vía, las montañas son montañas y los ríos son ríos; mientras que durante el estudio, las montañas ya no son montañas, ni los ríos, ríos; pero cuando surge la iluminación, las montañas son nuevamente montañas y los ríos vuelven a ser ríos".
"Sea usted lo que Es". Jean Klein.

Enamorada quedé de este texto desde el primer día que lo leí...Amor a primera vista se podría decir:
ResponderSuprimir"antes de entrar en el estudio de la vía, las montañas son montañas y los ríos son ríos; mientras que durante el estudio, las montañas ya no son montañas, ni los ríos, ríos; pero cuando surge la iluminación, las montañas son nuevamente montañas y los ríos vuelven a ser ríos".
Lo leí en un estilo diferente pero bueno ya sabemos que significa lo mismo.
Creo que aquí le vendría bien este haiku.
Conocimiento,
Sólo un bastón de apoyo
Hasta la puerta.
Gracias amigo JM
Un abrazote.
En mi opinión es importante llevar adelante una sadhana adecuada a modo de “muleta que conduce progresivamente a la comprensión” y a las “tres experiencias de unidad”, que constituyen tres etapas, según expone Klein. Si no se lleva adelante dicha sadhana, que es una investigación práctica, probablemente únicamente tengamos una comprensión teórica de estos asuntos, convirtiendo la espiritualidad sólo en palabras. Esto no quiere decir que no haya una “vía directa”, pero se pueden contar con los dedos de una mano aquellas personas que han comprendido de manera no progresiva. Incluso Klein, que preconizó dicha vía directa, comprendió paulatinamente gracias a las meditaciones ofrecidas por el Yoga de Cachemira. Hay que tener en cuenta que si bien las comprensiones son directas, sin tiempo, preparar el terreno para que, salvo excepciones, estas puedan darse requiere tiempo, igual que para que dichas comprensiones impregnen por completo la vida cotidiana.
ResponderSuprimirBueno, esto es lo que a mí me parece. Un abrazo.
Francisco
los deseos mundanos y duales ocultan la realidad y no dejan ver la Realidad.
ResponderSuprimirEl proceso de ver la Realidad Original exige Autoconciencia.
Feliz noche José Manuel, un abrazo
Una excelente explicación del aforismo zen, tan descriptivo de los momentos por los que transcurre el buscador, en las apariencias, en la horizontalidad del ilusorio tiempo.
ResponderSuprimirGracias amigo, Jean Klein, qué gran maestro!
Hay en este textu una claridad que auyenta temores acerca de esos pasos que inevitablemente, de una o de otra manera, todos damos...me parece que la clave para transitarlos sin prejuicios está en esa confianza que el mismo andar va derramando... confianza que sólo el "alerta sin opción" puede apreciar.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Gracias por la entrada compañero!
ResponderSuprimirGracias por el Haiku Xaro La!
_/\_
Esta analogía zen de los estadios de la iluminación es verdaderamente reveladora, creo que a todos, en un momento u otro nos "ha tocado". Y tu haiku no se queda atrás, otra joya que, tal como a mí me resuena, describe el camino hasta la revelación. Precioso. Muchas gracias!!
ResponderSuprimirAbrazos amiga!!
Estoy totalmente de acuerdo contigo, Francisco. Creo que hoy día hay una confusión total con el verdadero significado de "vía directa" consecuente con la alergia moderna al esfuerzo. Se confunde directo con instantáneo. Se cree que por "oír la verdad" y decir "sí" mentalmente ya está la ignorancia erradicada e incluso ni eso, sin oír nada ya está todo bien, "ya es todo lo que es" es la muletilla de moda. Y ciertamente es así desde el punto de vista de lo absoluto, pero se olvida que ese punto de vista es, precisamente desde lo último y no desde lo relativo. Una buena explicación de las diferencias y lo que implica cada camino, el directo y el progresivo, se encuentra en: http://www.francislucille.com/advaita_channel_item.php?id=819 , en el punto 4. Ahí sí que se despejan todas las fantasías.
ResponderSuprimirPero claro, todo lo que no implique gratificación gratis no es neo-advaiticamente correcto. "Esto es lo que es" se podría decir usando la misma muletilla.
De todas maneras la prueba irrefutable de todas es la respuesta a las pregunta: "¿hay paz?, ¿hay alegría sin causa?, ¿hay plenitud sin esfuerzo?" Que cada uno saque sus propias conclusiones.
Abrazos Francisco!!
Sí, Arianna, los deseos y miedos son los espesos velos que nos ocultan lo real en nosotros. "Autoconciencia" es una buena indicación para su erradicación.
ResponderSuprimirGracias amiga, abrazos!!
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderSuprimirSí, Victoria, otra buena explicitación de ese aforismo zen de la doma del toro. Como dices es un buen mapa para navegar por la siempre cambiante corriente del mar de los fenómenos, en este caso para llevarnos a lo no-fenoménico.
ResponderSuprimirGracias amiga, abrazos!!
Creo, Delia, que has señalado dos faros, dos verdaderos tesoros: claridad y confianza. Y es verdad solo el andar va procurando esas cualidades.
ResponderSuprimirGracias Delia, abrazos!!
Gracias a ti compañero!
ResponderSuprimirUn gran abrazo!