20 de noviembre de 2011

Todo cambia menos el que se da cuenta.


Blay: Medid, tratad de afinar la puntería y ved lo que estoy diciendo: es el sujeto, no las cosas que siente el sujeto, no las reacciones que se producen sino quien está dándose cuenta de las reacciones. El sujeto es un punto, lo otro es un campo. Se trata de quién, y no de qué, está dentro. Así, es dirigir la atención a ese quién: "yo soy el que me estoy dando cuenta y ése que se da cuenta no es ninguna cosa de las que pasan. Si me doy cuenta de lo que pasa es porque hay alguien que está más allá de lo que pasa, dándose cuenta de lo que pasa. Se trata de buscar ese quién.

Lo que ocurre es que como toda las vida nos la hemos pasado mirando cosas, ahora nos cuesta horrores mirar a quien mira. Mirar cosas no te revelará a ti mismo, no te conducirá al sujeto; te puedes pasar toda la vida y todas las vidas sucesivas mirando cosas. En cambio, llegas a término cuando encuentras, cuanto te encuentras en el sujeto que está mirando, en el sujeto que se está dando cuenta y, eso es lo difícil. Al principio cuesta, parece una cosa que se escapa, que la quieres coger y no sabes dónde está, pero si les prestas interés y atención, poco a poco irás descubriendo que hay un foco ahí, muy preciso, y un foco tan importante que es el más importante de todo lo que puedes ver y experimentar, puesto que toda importancia, toda realidad, todo significado está surgiendo de este foco y hay que ir hacia ello con mucha paciencia, con mucha perseverancia y buen humor.

El problema del trabajo interior es que llega un momento que no se puede explicar con palabras. Es como el arte. La técnica se puede explicar un poco con palabras, pero el arte es algo a ser intuido, a ser captado; de un modo análogo la vivencia directa de ser uno mismo está más allá de las ideas y de las palabras. Entonces tiene que estar todo uno muy atento. Si miras cuál es el denominador común de todas las experiencias que has tenido a lo largo de tu vida, verás que sólo hay uno y eres tú, el tú que se ha ido dando cuenta de las muchas cosas que han pasado. En un momento vives unas cosas, en otro otras y pueden ser totalmente distintas, o totalmente contradictorias y, no obstante, hay un nexo que las une todas; y es que tú estabas ahí dándote cuenta. Se trata de ir afinando la puntería hacia ése que se da cuenta, que está ahí siempre, que es el que se da cuenta de los cambios. Todo cambia menos el que se da cuenta.

"Ser. Curso de psicología de la autorrealización". Antonio Blay.

13 comentarios:

  1. Me gustaría destacar estos dos puntos:

    "Hay que ir hacia ello con mucha paciencia, con mucha perseverancia y buen humor"

    "Todo cambia menos el que se da cuenta"

    Aquello que no cambia, es lo que Somos siempre...

    Abrazos y gracias por la luminosa entrada compa!!

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  2. Mirar a quien mira... ¿Quién mira?


    paciencia, uno de mis puntos flacos, la falta de ella...
    ....atenciónnnnnnnn hasta descubrirlo
    has dado en la diana,
    no se puede explicar con palabras, ultímamente me pasa mucho , nada puedo explicar de lo que experimento , si sentir
    Que bueno Antonio Blay en esta exposición que nos traes
    Todo cambia menos el que se da cuenta ( ufff ahora me estoy dando cuenta de algo)
    Gracias querido José Manuel

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  3. Wow vaya texto! como es normal en mi se me erizan los pelos, cuando se habla de lo inexplicable jaja.
    Me ha encantado, hay tantas formas diferentes de intentar expresar lo inexpresable... pero nunca pensé en esta "Todo cambia menos el que se da cuenta".
    Gracias JM estas entradas que escribes llegan...ya lo creo que llegan.

    Abracitos

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  4. Querido Jose Mnuel, se me ocurre:
    ¿que importancia puede o debe tener para ESO que "se da cuenta", el hecho de darse cuenta??????
    Intuyo que cero...
    Con lo cual, si la importancia es solo para el personaje que dice ser o identificarse con ESO... estamos en la misma, ¿no? CERO::::

    más allá de la psicologia de Blay, ¿que hay?
    Gracias y un abrazo cariñoso

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  5. Hay tantas maneras de acceder a lo que está ahí por siempre, tantas explicaciones ... que no hay que dejar de dar las gracias ... el "darse cuenta" ... el comprender ... los caminos.
    Gracias amigo!

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  6. Sí, Gorka, ese recordatorio del buen humor era algo recurrente en Blay y que siempre me llamó la atención además, por supuesto de la perseverancia y paciencia, dos virtudes necesarias para cualquier tarea.

    Lo que no cambia, lo eterno, hay tantas maneras de señalar lo esencial...

    Gracias compañero, abrazos!!

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  7. Je, eso es muy común, Arianna, nos pasa a todos, tanto la falta de paciencia como el no sabernos explicar bien (creo que las dos cosas van muy unidas). Pero lo importante es la experiencia interna, esa sí que es irrefutable. Si intuimos, por experiencia propia, que en nosotros hay algo que no cambia solo hay que seguir ese rastro e incluso no hacer nada ya. Solo esa intuición es ya todo un tesoro que, a su debido tiempo, se revelará como la verdad, como aquello que únicamente es real.

    Gracias amiga, abrazos!!

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  8. Sí, es verdad, lo comentábamos antes. Hay tantas maneras de apuntar a lo esencial que alguna de ellas nos tiene que resonar. Ese "erizan los pelos" es una señal inequívoca de que resuena, o dicho de otra manera, en el cuerpo se notan las señales de un vislumbre de lo eterno, lo inexpresable se expresa con esos síntomas en lo humano: oleadas de sentimiento, intuiciones, sensaciones de apertura… todo muy rico.

    Me alegra que la voz de los maestros lleguen, abrazos querida Xaro!!

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  9. Je, sí Santosham, la encrucijada de siempre. Desde el punto de vista último todo es cero. Hay numerosas expresiones de este punto de vista. Recuerdo a Sri Sankaracharya y Sri Ramana que después de exponer todo un tratado o una enseñanza dicen al final, no hay creación, no hay ignorancia, no hay liberación, esa es la verdad final. O René Guénon que decía desde el punto de vista del Absoluto la manifestación es rigurosamente nula. Por no hablar de Sri Ranjit que creo que su palabra más pronunciada en sus largos discursos era "cero".

    Con lo de la importancia ahí sí que mi experiencia me dice lo contrario de lo que apuntas, puesto que el personaje es imaginario, un objeto (eso sí que es cero) y las imaginaciones u objetos no tienen poder en absoluto. La cuestión entonces es ¿qué se identifica con ese personaje?

    Gracias Santosham, abrazos!!

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  10. Eso es, Victoria, como decíamos hoy en día tenemos acceso a los más diversos modos de dar en la diana. Bueno, tan tontos no somos, por medio de alguno atinaremos. Y, por supuesto, dar las gracias por esa Gracia.

    Gracias amiga, abrazos!!

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  11. No me entendiste José manuel no es... no sabernos explicar bien ... es , no poder explicar , aquello que se siente en lo más hondo , porque las palabras no alcanzan a expresar lo que se siente , seguro a tí te pasa , estás sintiendo profundamente aquello que no puedes definir y no hay palabras que lo describan, sólo se sienten
    es como si al experimentarlo quedases incapacitada para comunicarlo.
    Un abrazo amigo y gracias

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  12. ¿Ves?, Arianna, en mi caso no solo no sé explicarme bien (además de no poder explicar lo que experimento) sino que frecuentemente tampoco entiendo bien:)) Paciencia y buen humor con uno mismo.

    En efecto, a lo que te refieres, la imposibilidad de explicar aquello que se siente profundamente y además se siente como verdadero, es el problema, muy común, de los que no tenemos ese talento. Entre otras razones es por lo que preferimos que hablen los que sí lo tienen: maestros, poetas, artistas en general… que tienen el don de transmitir a través de la palabras o de otro medio simbólico el aroma de lo inexpresable. A ellos nos remitiremos y, de vez en cuando, nos permitiremos la licencia de hacer nuestro pinitos. Y aprovecho para decirte que en tus espacios lo que expresas se entiende perfectamente a la vez que es bello y convocativo.

    Abrazos amiga!!

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  13. José Manuel eres todo amor, y me gustaría (porque es admiración ) expresarme como tú

    Gracias querido amigo

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Gracias por vuestros comentarios.