Douglas Harding: Ver Quién es usted es una cosa. Se puede decir que confiar es otra. Y que regocijarse en el asombro es una tercera cosa. ¿Cómo están conectadas todas ellas? Bien, están conectadas muy profundamente, por supuesto. El recurso último, que es completamente básico y siempre disponible, que subyace a todo, es la visión desnuda. Pero, según mi experiencia, hay que perseverar muy sinceramente y muy fielmente en la visión mucho tiempo, y ponerla a prueba, vivirla, serla y usarla en el mundo antes de que la confianza en ella crezca. La confianza es una dimensión muy importante. Si hay algún crecimiento espiritual, es crecimiento de la confianza de Esto –y confianza en Esto sobre todas las cosas–. No ponga su confianza en nada sino Esto, y entonces todo puede ser usado.
¿Por qué debo poner mi confianza en Esto? ¿Por qué debe ser Esto tan digno de confianza, tan fiable? Una de las razones es su increíble proeza de Ser. Eso lo hace digno de confianza, aún más que los frutos de paz y gozo que uno percibe de vez en cuando viniendo de Esto. Si no puedo confiar en esta Consciencia, que puede confiarse en que de alguna manera emerge de la noche oscura de la nada, ¿en qué puedo confiar? Es una proeza increíble. Pasmosa. Nosotros ciertamente somos libres para usar cualquier cosa que ofrezca el mundo –psicoterapias, inventos y ayudas de todo tipo– ¿pero en qué vamos a confiar? ¿Vamos a confiar nuestra suerte a esos medios, o a lo que es digno de confianza, este Misterio, este Origen?
Si la admiración es valiosa para mí es porque promueve la confianza. Confiar es abandonarse, ¿no es cierto? Bien, yo me abandono al Misterio, y es digno de confianza. Nunca falla. Es como dice el Tao Te Ching, un pozo sin fondo, que nunca se seca. El Misterio y la confianza van unidos.
¿Por qué debo poner mi confianza en Esto? ¿Por qué debe ser Esto tan digno de confianza, tan fiable? Una de las razones es su increíble proeza de Ser. Eso lo hace digno de confianza, aún más que los frutos de paz y gozo que uno percibe de vez en cuando viniendo de Esto. Si no puedo confiar en esta Consciencia, que puede confiarse en que de alguna manera emerge de la noche oscura de la nada, ¿en qué puedo confiar? Es una proeza increíble. Pasmosa. Nosotros ciertamente somos libres para usar cualquier cosa que ofrezca el mundo –psicoterapias, inventos y ayudas de todo tipo– ¿pero en qué vamos a confiar? ¿Vamos a confiar nuestra suerte a esos medios, o a lo que es digno de confianza, este Misterio, este Origen?
Si la admiración es valiosa para mí es porque promueve la confianza. Confiar es abandonarse, ¿no es cierto? Bien, yo me abandono al Misterio, y es digno de confianza. Nunca falla. Es como dice el Tao Te Ching, un pozo sin fondo, que nunca se seca. El Misterio y la confianza van unidos.
"Cara a No Cara". Douglas Harding.

Con y en esa Confianza, todas las piezas encajan...
ResponderSuprimirGracias por la entrada, compa!!
_/\_
Muy buena reflexión. Gracias por ponerla. Una cosa es comprender intelectualmente en un grado mayor menor, y otra soltarse, abandonarse, confiar. Si la confianza en el Ser es plena, ¿qué podría inquietar? Ni la muerte ni ninguna circunstancia puede dañar cuando se sabe, se siente, se vive, se tiene la plena confianza en que toda circunstancia espacio-temporal es ilusoria, y en que sólo existe esa Unidad-Consciencia-Bondad.
ResponderSuprimirEste tema me ha recordado este trozo del sermón de la montaña:
¿Y por qué os inquietáis por el vestido? Mirad los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer.
Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos.
Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por vosotros, hombres de poca fe!
No os inquietéis entonces, diciendo: "¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?".
Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que las necesitáis.
Buscad primero el Reino y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura.
No os inquietéis por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción.
(Sermón de la montaña, evangelio de San Mateo)
me pregunto:
ResponderSuprimirporqué he de confiar en lo que acabo de leer si no termino de comprenderlo ni menos entenderlo ?
Felices sueños José Manuel, sigo leyendo tus entradas aunque a veces me resulten poco claras (no es el que escribe, soy yo)
Gracias, un abrazo
A mí también me parece que es de la mayor importancia confiar en Esto y entregarse por completo a “Su Voluntad”. Como decía santa Teresa, ese es el último paso. Pero para que ello pueda vivirse verdaderamente, y no como mera creencia, es necesario que “esto” (con minúsculas), es decir, el momento que se vive, lo descubramos como ESTO. Para ello, tal como dice Harding, es preciso recurrir a la “visión desnuda” y “perseverar muy sinceramente y muy fielmente en la visión mucho tiempo”. Esta visión desnuda, según a mí me parece, es una mirada en silencio: la “mirada inocente” de la que hablaba Klein, la “observación silenciosa” de la que hablaba J. Krishnamurti, la “oración de recogimiento” cristiana (más allá de la memoria, del entendimiento y, finalmente, también de la voluntad), etc.
ResponderSuprimirAbrazos.
Francisco
ta´bueno la descripción de Mr Harding, en su totalidad. Pero cuando fui a buscar a "ESE" que debe confiar, no lo encontré...
ResponderSuprimir¿alguien me puede prestar una brújula, o una lupa?????
Gracias Jose Manuel (con o sin cabeza)
Claro!! Es que el buscador es lo buscado. El o lo que busca es Ello, la Gracias buscándose a si misma, sin ningún tipo de entidad personal que crea que hace algo.... En fin..... Esa Confianza proviene de Ello, también...
ResponderSuprimirUn abrazo!
Si, muy buena reflexión. Para que la Comprensión surja no hay más camino que el de la entrega incondicional, la confianza absoluta, la rendición de todas las defensas, y el salto de fe, pues la mente te ha llevado frente a su propio límite: el pensamiento ya no sirve.
ResponderSuprimirGracias amigo!
Así es Gorka.
ResponderSuprimirAbrazos compañero!! _()_
Muchísimas gracias Toni por tu aportación.
ResponderSuprimirPrecisamente ese final del evangelio de San Mateo que compartes: (con una ligera variación, deben ser diferentes traducciones) "cada día trae su afán", es una consigna que aquí se utiliza mucho, viene por sí sola cuando la mente se preocupa por lo que no se tiene que preocupar.
Un gran abrazo!
Gracias querida Arianna por tu visita y tu sinceridad.
ResponderSuprimir¿Quién sabe? A veces la mente no entiende pero el corazón capta algo que el pensamiento no puede formular, y ahí queda un poso. Eso es mucho más valioso que un entendimiento mental pero un corazón impenetrable y, por tus palabras y los espacios que nos ofreces, tu corazón es acogedor y un refugio bien calentito, ¡eso es un tesoro incomparablemente mayor que un mero entendimiento de palabras!
Así que tu presencia es lo único que importa. Abrazos amiga!!
Uf, Francisco, has encontrado unas equivalencias perfectas. Qué belleza, ¿verdad? Descubrir, como decía Ananda Coomaraswamy, diferentes dialectos de un mismo lenguaje espiritual.
ResponderSuprimirMuchísimas gracias. Abrazos!!
Ja!, amigo Santosham, qué arte tienes para poner en evidencia al escurririzo impostor.
ResponderSuprimirPor cierto, Harding diseñó varios instrumentos (hablando de brújulas y lupas) que imagino conocerás, para vernos sin cabeza y atreverse a ser consecuente con esa visión, "ser nuestra propia autoridad" repetía recurrentemente en un desafío que solemos pasar por alto.
Gracias Santosham de uno que desde luego no tiene cabeza pero que a veces le parece que tiene una jaula de grillos encima de los hombros.
En última instancia todo proviene de Ello, todo es un juego/drama/comedia de la Totalidad.
ResponderSuprimirGracias de nuevo compañero!!
Eso es, Victoria. Me recordaban las palabras de Harding a esa historia de uno agarrado a una rama en el vacío y Dios diciéndole "suéltate que mis ángeles te cogerán" y, claro, las dudas llegaron e incluso dijo: "¿hay alguién más ahí arriba?"
ResponderSuprimirLo más curioso de todo es que, en realidad, no hay un precipio ahí abajo, es solo nuestro gusto a agarranos a esa rama, es decir, a nuestra querida historia personal y a nuestra arrogancia de que somos los hacedores.
Abrazos amiga!!
Hola José.
ResponderSuprimirSencillamente precioso tu blog y con tanta sabiduría, me encanta...ya me iré pasando por aquí.
Gracias por ser tan linda persona y subir tan bello blog...
Un abrazo
(ahí me suscrubí con tu permiso)
Muchas gracias Xaro La por tus palabras.
ResponderSuprimirEstás en tu casa.
Abrazos!!