
Vamos a compartir algunas reflexiones en torno a un tema que suele plantearse en el llamado proceso de la búsqueda. La cuestión es: ¿Se necesita algún tipo de práctica para la Comprensión de lo que somos? Si es así, ¿cuál de las propuestas por los maestros es la más conveniente? Creemos que estas preguntas se resuelven por sí solas si somos capaces de entender realmente qué elementos se han puesto en juego en la dinámica de la búsqueda porque, de lo contrario, es fácil partir de premisas erróneas que no hacen sino complicar un proceso del todo natural. Ramesh Balsekar es uno de los maestros-autores que mejor ha descrito todo este proceso. Las siguientes líneas están basadas en sus exposiciones.
Cuando un buscador acude a alguien ducho en estos temas (suele llamársele maestro) lo hace porque presiente que ignora algo que el maestro sí sabe. Normalmente ha oído o leído hablar de conocimiento, y el buscador se considera ignorante de ese conocimiento que el maestro ha adquirido y que, con su ayuda, lo asimilará.
El verdadero maestro sabe en realidad cuál es el problema. El maestro sabe que el discípulo es la Consciencia, la Realidad que se ha identificado con un cuerpo y como resultado de esa identificación ha surgido una identidad ilusoria: el individuo, la consciencia identificada e individualizada. Es el error básico, la raíz de todos los posteriores problemas. Esa es realmente la ignorancia que presiente el buscador y que la asocia con la falta de un conocimiento. Y además, y esto es fundamental, el maestro sabe que ese error no ha sido auto-provocado, sino que ha sido producido por la propia Consciencia, y ahora a través de esa identidad ilusoria está buscando su Fuente, se está buscando a Sí misma mediante el llamado proceso de la búsqueda.
Ante esta situación el maestro también sabe que debe andarse con mucha cautela porque cualquier indicación que le dé al discípulo en la dirección de una práctica, de un método puede fortalecer todavía más la falsa identidad, puede reforzar la ilusión de ser un individuo que está haciendo algo, un esfuerzo individual, para conseguir algo que le falta. Al individuo no le falta nada y, mucho menos, conseguir todavía algo más, lo que sobra es él. Es decir, lo que sobra es la falsa idea de ser un “yo” autónomo y separado de la Realidad o, dicho de otra forma, el concepto mental siempre cambiante que tenga de sí mismo, y la errónea creencia de ser la fuente de sus pensamientos, de sus sentimientos, de sus acciones, etc..
Es por ello, que los maestros que apuntan directamente a la Realidad, los que se encuadran bajo el punto de vista del Vedanta Advaita, no suelen prescribir prácticas sistematizadas, ni métodos, ni disciplinas, sino que proponen una investigación seria, en la línea del atma-vichara de Sri Ramana, normalmente a través de preguntas, para que la respuesta surja al propio discípulo en forma de la Presencia Silente, eternamente presente a través de todos los ciclos de vigilia - sueño con sueños - sueño profundo, vida-muerte, etc. Entonces el discípulo descubre esa Presencia, que es impersonal y universal, como su propio Corazón, como su propio Ser, y de la cual jamás ha estado ni podrá estar separado. El re-conocimiento de esa Presencia Real, y las consecuencias que ello tiene, es el gran tesoro de la auténtica búsqueda.
Es sólo así como el discípulo puede ver con toda claridad la cuestión en su verdadera perspectiva:
1º.- En realidad ese Poder más alto, la Consciencia que en él se refleja como Presencia, ha creado toda la ilusión a través de una identidad falsa.
2º.- Llegado a un punto comienza el proceso de des-identificación, la búsqueda, en la que puede haber, o no, todo tipo de prácticas y peripecias, y “vidas” enteras.
3º.- Finalmente, cuando ese Poder más alto lo decida, y no cuando el discípulo cree que ha llegado por sus esfuerzos a la meta, se transparentará a Sí mismo a través de esa determinada individualidad transitoria.
4º.- La búsqueda termina igual que comenzó, e igual que continuó: por sí sola.


10 comentarios:
Hola José Manuel. Sólo con el afán de poner algunos énfasis: "Finalmente, cuando ese Poder más alto lo decida...", no olvidar que ese poder más alto es lo que somos y no éste discípulo que cree que le falta algo para llegar a ser lo que es. Un abrazo.
Hola José Manuel.
Un tema muy importante, estoy totalmente de acuerdo contigo. Ya he dicho alguna vez aquella frase budista que creo que es significativa en este post.
"Si encuentras al Buda mátalo".
O como decía Sankara en el Nirvanasatkam:
No soy…
Tampoco la muerte, ni la duda ni la distinción de castas;
Ni el padre, ni la madre ni siquiera el nacimiento son míos en absoluto.
No soy ni el hermano ni el amigo, tampoco soy el Guru o el discípulo, ciertamente.
Soy Consciencia y soy Dicha. Soy Shiva soy Shiva.
Namasté
Hola José Manuel: Extraordinariamente bien explicado. Gran comprensión. Muchas gracias. Me ha recordado una frase que me apunté de Balsekar:
"Es muy simple en realidad: "hacer" y "no hacer" son ambos esfuerzos de la voluntad. Debe haber una ausencia total de "hacedor", una ausencia total de los aspectos tanto positivo como negativo del "hacer". Esta es en verdad la auténtica "entrega"."
Un abrazo.
OM
hola jose manuel!
solo reverenciar la sabiduria con la que has expuesto, el tema más espinoso del sendero interno, de la búsqueda.
El eterno y discutidísimo: "Hay que meditar y esforzarse" ó "Todo Es yá, no tengo que hacer nada, El se revelará por Su propia Voluntad".
Como siempre ocurre con la Verdad revelada, cada uno captará ésta y tu maravilloso texto, según su propia capacidad de comprensión.
Paz a todos los seres !
Hola JOSÉ MANUEL
Esta entrada tuya, apunta directamente a la diana
...Nada me falta, y no puedo buscarme, porqué nunca he estado perdido... No son conceptos, no son ideas, no es este el tipo de aprendizaje que necesito, tan solo SER en el silencio...
namasté
Gracias amigos por vuestros comentarios.
Efectivamente, Francisco, el ego, como sentido de ser el autor puede intentar adueñarse ¡incluso del poder de ese "Poder más alto"!, y, sin duda, lo intentará. Al fin y al cabo, es su única función: imprimir el sentimiento de que nosotros somos las fuente del poder, del poder de las cosas más sencillas y de todo poder.
Por eso el enfoque de esta enseñanza, el Vedanta, intenta desenmascarar la ignorancia desde su misma raíz porque, de lo contrario, de la raíz siempre surgirán brotes y el sufrimiento está asegurado.
Esta es la "vuelta de tuerca" que, a mi entender, autores como Ramesh Balsekar han explicitado de la enseñanza en la que, naturalmente estaba ya implícita, pero no tan claramente mostrada a nuestra mentalidad occidental y moderna. Es decir, mostrar al ego no tanto como una identificación con un nombre y una forma, que también, sino su aspecto más oculto y siniestro: el sentimiento profundo que nos imprime de ser los autores de todo, de pensamientos, de sentimientos, de acciones, de no acciones... que es lo que hace que "la rueda de las cosas" siga girando indefinidamente...
Bueno, acabo ya que casi ha salido otra entrada. Gracias a todos.
Gracias por las explicaciones tan claras del artículo y por lo que explicas después en los comentarios. Como dice Gb, das justo en la diana.
Un abrazo.
¡Vaya sarta de tonterias grandilocuentes! Al tal Jose Manuel le encanta que le den coba pues tiene un ego que se lo pisa.
Pues nada Anónimo, aquí queda reflejado tu parecer, el cual, se comenta por sí solo.
Buenos días anónimo
Cuando una "crítica" o más bien un exabrupto vienen de las cavernas de la oscuridad y de lo "tamásico", tienen el sabor de lo falso, del mal no bien digerido, y por supuesto de la más profunda de las ignorancias.
Cuando uno trata, de caminar por las avenidas de la LUZ, no puede perder su corto tiempo mirando en las negras cloacas de las sombras.
NAMASTÉ, a pesar de todo, porqué sabemos de la ilusión que habita en todo ello.
OM TAT SAT
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