Tripura Rahasya. "El Secreto o el Misterio de la Diosa Tripura".


El pasado mes de julio desde el antiguo blog de sankaradas nos llegaba la buena noticia de la publicación en castellano por la editorial Hurqualya del Tripura Rahasya, traducido por "El Secreto de Tripura". Es de destacar que este texto se ha hecho famoso porque Sri Bhagavan Ramana recomendaba su lectura y, claro está, de ahí proviene nuestro interés. Después de unas cuantas y gozosas relecturas vamos a comentarlo con detenimiento (pedimos excusas por la extención) porque creemos en el valor, desde diferentes puntos de vista, de esta obra.

La introducción que ofrece el editor de Hurqualya al Tripura es sorprendente, muy completa y densa, conteniendo muchas reflexiones. Primero hace un resumen del aspecto legendario de la obra, narrando la historia de personajes y dioses que van a entrar en juego. Seguidamente nos habla de la estructura de la obra, formada por tres partes, siendo la segunda la que forma el volumen. El resto de la introducción. la mayor parte, está dedicado a exponer los rasgos característicos del Vedanta, pues en él enmarca esta obra, ofreciendo análisis bastantes complejos e interesantes. Se pone el énfasis sobre todo en la atención como Conciencia o Inteligencia, compara las fases de esta atención con el samyama de Patanjali, declara la naturaleza subjetiva del conocimiento, también nos habla de los "tres mundos" recorridos por la conciencia, y varios aspectos más que hacen de esta introducción casi un tratado introductorio al Vedanta. Por último se explica que este texto ha sido objeto de interés por el aprecio que le tenía Sri Bhagavan Ramana y que, en el fondo, tanto el mensaje del Tripura como el de Bhagavan son idénticos.

El cuerpo de la obra lo forman veintidos capítulos, todos tilulados. Es de suponer que esos títulos son un intento de síntesis de cada capítulo por parte del editor, lo cual es una práctica muy común en esta clase de textos, y no provienen del original.

Desde el primer capítulo nos damos cuenta de que no estamos ante un tratado clásico del Vedanta, como nos esperábamos, a la manera del Ribhu Gita, otro texto recomendado por Bhagavan, las Upanishadas o los textos de Sri Sankarachaya. En el Tripura Rahasya la enseñanza está vehiculizada a través de una narración más cercana al Mahabarata o el Ramayana, es decir, sustentada en una historia legendaria que hace de su lectura una mezcla de placer e instrucción. En el Tripura es la voz de Haritayana la que va narrando la enseñanza que le fue transmitida a Parasurama por el Maestro Dattatreya. Así pues es Parasurama el que constantemente está abriendo su corazón lleno de dudas, las que surgen a todo buscador que ha empezado a interiorizarse, y se las plantea a su Maestro. Esa es la estructura base, la relación Maestro-discípulo que utiliza el texto para transmitir al lector la enseñanza. Además el Maestro Dattatreya remite a otras historias para ilustrar sus consejos con lo que nuevos personajes entran en escena haciendo la narración muy plástica quitando esa posible aridez a la simple exposición de sus contestaciones. Desde el capítulo tercero al octavo, Dattatreya se apoya en la historia de un príncipe llamado Hemacuda quien desposa con una bella muchacha de nombre Hemalekla que estaba bajo la protección del sabio Vyaghrapada. A partir de esta historia, curiosamente es Hemalekla quien va a instruir al príncipe, la primacía del aspecto femenino en esta obra dedicada a la diosa Tripura, como Consciencia suprema, es evidente. De hecho en la introducción ya se ha puesto en evidencia que la inteligencia, la sabiduría, la conciencia, la atención son todos ellos aspectos femeninos. Esta historia va a servir, entre otros aspectos, para destacar la importancia de la asociación con los sabios, consigna recurrente en el Vedanta.

En el capítulo once y doce Dattareya aborda la cuestión crucial de la realidad-irrealidad del mundo objetivo según el Vedanta. Y para esplicar el concepto de ilusión e ignorancia vuelve a apoyarse en otra historia en donde el personaje principal es Mahasena, el hermano del rey Susena, que busca instrucción en el sabio Gana. A través de esta nueva narración, que se extiende hasta el capítulo catorce, queda expuesta la doctrina de la ilusoriedad del universo si se considera separado del Sí mismo.

En el capítulo quince Parasurama agradece lo explicado hasta aquí a Dattareya pero, como sincero investigador, sigue inquiriéndole profundas preguntas todas ellas relativas al conocimiento verdadero. Una vez más Dattareya utiliza el recurso didáctico de ilustrar sus respuestas mediante una historia legendaria en la que aparecen nombres ya conocidos en otros relatos como el rey Janaka y Astavakra. Mediante el diálogo entre estos dos personajes y otros más, como la aparición de una santa asceta que otorga respuestas definitivas, vuelve a ponerse de manifiesto la importancia femenina en la obra, un buen número de aspectos de la clásica enseñanza vedanta van siendo expuestos. Estos tres capítulos, del quince al diecisiete, que recogen las preguntas de Astavakra a Janaka son, quizás, los que recogen cuestiones más complejas que requieren una cierta preparación previa. No obstante envueltas en esa forma narrativa se tornan de lectura fácil y ligera pudiendo leerlas una y otra vez sin decaer el interés.

Durante el capítulo dieciocho y diecinueve es Dattatreya directamente quien va desgranando nuevos desarrollos vedánticos ante las preguntas de Parasurama. Se habla de Moksha, de lo Absoluto como su Majestad Absoluta Tripura bajo el aspecto de Sabiduría, de los jnanis y sus posibles diferencias, del karma. las tendencias mentales, algún apunte cosmogónico pues se explica algo de Hiranyagarbha, de la transmigración, de la Trimurti clásica del hinduismo, etc.

El capítulo veinte, crucial en la obra, comienza directamente con la exposición por parte de Dattatreya de una historia sagrada en la que sus protagonistas son nada menos que la Trimurti hindú, Brahma, Vhisnu y Shiva, y los más grandes sabios que recurren a ellos en busca de una última instrucción. E incluso Brahma, el dios creador reconoce su incapacidad para responder certeramente, ante lo cual los tres grandes dioses y los sabios meditan en la Diosa, como Consciencia Suprema, suplicando su Gracia. De esta manera también tenemos la ocasión de oír a la Diosa del conocimiento último exponiendo su quintaesencia. Esta enseñanza, en la que la fe juega un papel determinante, es llamada al final del capítulo como "la mejor de las Gitas", Vydia Gita.

Los dos últimos capítulos recogen otra historia épica, de esa imaginería clásica propia de la literatura mítica de los tiempos antiguos. Nuevamente los aspectos femeninos van a ser resaltados, la Gracia Divina, la Inteligencia Pura y Suprema, la Sabiduría, y la revelación de la Verdad en su doble aspecto; como Emancipación cuando se la realiza como el Sí mismo, o como Atadura cuando se está en manos de la ignorancia.

El libro termina con una sílabra sagrada, Hrim, como el mantra más usual cuando se invoca a la Diosa, la Conciencia.

Al principio decíamos que creíamos en el valor de este texto, de ahí la extensión de la reseña. Ello es así porque vemos en el Tripura Rahasya la fuerza del mito, hoy día muy olvidado, como vehículo del verdadero conocimiento. Nos imaginamos a Sri Bhagavan reviviendo y dramatizando esas historias míticas como solía hacer y ahora comprendemos por qué la recomendaba. Es, sin lugar a dudas, un texto que hará las delicias de los amantes del Vedanta y de la tradición hindú en general, constituyendo una suerte de síntesis de la literatura sagrada hindú.

Cuando ya teníamos redactado este análisis sobre el Tripura Rahasya basado en la edición de Hurqualya, un amigo nos avisó que Olañeta Editor acababa de publicar una edición de este mismo texto. Sabiendo el cuidado y la calidad de la editorial inmediatamente lo adquirimos para comparar las dos ediciones. Como presentíamos la traducción y adaptación está mucho mejor conseguida, en ese aspecto se nota el mimo que pone siempre esta editorial en ello. La presentación del texto en el prefacio llevada a cabo por los traductores está bien documentada ciñéndose al tratado y no, como en Hurqualya disertando sobre el Vedanta. La estructura del libro es idéntica, dividida en veintidos capítulos también titulados (los nombres que se han puesto a los títulos son evidentemente diferentes) y, además, la trama de cada capítulo está, a su vez, subdividida en partes también con títulos indicativos. Aquí Tripura Rahasya ha sido traducido por "El Misterio de la Diosa Tripura" identificando a Tripura como la Realidad Suprema. En la portadilla los editores nos dicen: "En esta suprema consciencia, idéntica a la esencia más profunda del hombre, se refleja el universo como una ciudad lo hace en un espejo. El reflejo es una apariencia, pero posee realidad en tanto que es parte del espejo".

Para nuestro gusto la edición de Olañeta Editor es mucho más "redonda", más conseguida en todos los aspectos pero, claro está, esto es una impresión muy particular. En cualquier caso lo importante es el texto en sí y la sabiduría que vehiculiza, como venimos señalando, a través de relatos amenos y sencillos. Por todo ello recomendamos se lectura y valoramos este esfuerzo editorial como una aportación muy necesaria hoy en día.

El vagar errante de la mente.

En la entrada anterior Pedro Rodea nos hablabla, en esa charla, del "yo"-ego como "el sueño de haber estado vagando errantes por el mundo". Esto, claro está, es una analogía que intenta facilitar la comprensión por medio de una comparación entre una realidad de un orden intangible, con otra de orden sensible, visible a los sentidos y, por tanto, más accesible. En esencia este es el fundamento de todo simbolismo.

"Vagar errante por el mundo" no quiere decir que se vaya físicamente de un lado para otro, sino que refleja la tendencia innata de la mente de ir detrás de los objetos de los sentidos, y de un pensamiento a otro en un sinfín indefinido y caótico impidiendo la experiencia de la felicidad y la paz. Sólo refrenando ese vagar y centrando la atención en el propio ser de uno, que es en donde se halla esa felicidad y paz que por ignorancia se busca en los objetos externos, se encontrará la quietud inmutable que todos conscientemente o no deseamos porque es nuestra naturaleza; el "estado natural" que decía Sri Bhagavan.

Hoy traemos unos ejemplos en donde Sri Bhagavan Ramana utiliza esa analogía, y un verso de su devoto Sri Murugamar quien también la usa.

El primero está extraído del "Sea lo que usted Es". Este extracto lo mandó por correo electrónico la Tradición Propositiva nada más publicar la anterior entrada en una de esas asombrosas sincronizidades que en el mandala de los blogs hemos comentado otras veces. El segundo corresponde a un pasaje del "Sri Ramana Darsanam", en donde Sri Bhagavan aprovecha que un pequeño pájaro entró en la chimenea que se hallaba en la sala del darshan quedando atrapado, para desplegar la enseñanza. El tercer texto es el octavo verso del Arunachala Ashtakam. Recordamos que Sri Bhagavan identificaba a la colina de Arunachala como la forma visible de Shiva, el Sí mismo, a la que dedicó encendidos versos en su alabanza. Y el pasaje final corresponde al verso 2077 de Padamalai, obra de carácter poético de Sri Muruganar inspirada en las enseñanzas de Sri Bhagavan.

Pregunta: ¿Pueden los buscadores espirituales obtener esta meta en la vida si van errantes por el mundo absorbidos en el canto de las alabanzas de Dios? ¿O deben permanecer en un lugar sólo?

Sri Bhagavan: Es bueno mantener la mente concentrada en una cosa sólo dondequiera que la persona vaya errante. ¿Cuál es la utilidad de mantener el cuerpo en un único lugar si se permite que la mente vague errante?

Extraído de "Sea lo que usted Es".

Sri Bhagavan: Este pájaro ha abandonado el espacio omnipresente, su lugar de residencia natural. Ha sido atrapado en este espacio limitado, que es opuesto a su naturaleza. No sabiendo cómo escapar de esta prisión, está agitado y asustado. Como este pájaro, los jivas también han abandonado su lugar de residencia natural, el vasto espacio de la consciencia. Por el engaño de la ignorancia han devenido atrapados en la prisión del cuerpo. Sin saber cómo escapar, están atormentados por diversas aflicciones. Los esfuerzos incesantes de este pájaro por alcanzar su lugar de residencia natural son fallidos porque están dirigidos hacia arriba, la vía de la esclavitud, en lugar de hacia abajo, la vía por la que llegó. Similarmente, la razón por la que los esfuerzos incesantes del jiva para obtener libertad son fallidos es porque ellos también están dirigidos hacia fuera, la vía de la esclavitud, en lugar de hacia dentro, la vía por la que llegaron. La tendencia natural del pájaro de ir hacia arriba, se mantiene incluso en su esfuerzo por la libertad. De la misma manera, la tendencia natural de los jivas de vagar errantes hacia fuera se mantiene incluso en sus esfuerzos por la liberación. Ésta es la tendencia natural del jiva. Si, por medio de discriminación y consciencia verdaderas, se hace que el jiva vuelva de la visión dirigida hacia fuera a la visión dirigida hacia dentro y, si permanece fijado ahí, es cierto que obtendrá la liberación en un instante.

Extraído de "Sri Ramana Darhsanam".

Las gotas de lluvia derramadas por las nubes, surgidas del mar, no pueden reposar hasta que alcancen de nuevo, a pesar de todo obstáculo, su casa, el océano. El alma incorporada que procede de ti puede, por diversos caminos autoelegidos, vagar errante por un tiempo, pero no puede reposar hasta que se reúne contigo, la Fuente. Un pájaro puede revolotear aquí y allí pero no puede permanecer en el cielo. Debe volver por el mismo camino para encontrar, finalmente, solo en la tierra su lugar de reposo. Así también, el alma debe volver a ti, ¡Oh Arunachala!, y fundirse de nuevo en ti solo, océano de felicidad.

Extraído de "Arunachala Ashtakam".

Dondequiera que la mente vague errante, olvidando su propia naturaleza, su destino final es sólo el Sí mismo.

Extraído de "Padamalai" de Sri Muruganar.
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