"Una vez que aparece un pensamiento, pueden suceder dos cosas, ninguna de las cuales está en sus manos. Si la comprensión es profunda, ese pensamiento quedará interrumpido, aunque puede que vuelva a surgir. Pero si la comprensión todavía no ha empezado la mente se involucrará en ese pensamiento que ha surgido espontáneamente".
Esta frase está extraída del libro "Habla la Consciencia" de Ramesh Balsekar. La queremos analizar y destacar porque es, a nuestro entender, un análisis riguroso, exacto y lúcido del proceso del pensamiento como pocas veces se tiene la oportunidad de disfrutar. Entender cómo se produce, y qué elementos entran en juego en ese proceso es un asunto crucial porque permite desenmascar la raíz básica de la falsa identidad: La naturaleza del "yo". Al mismo tiempo queremos destacar una aportación más de Ramesh Balsekar a la enseñanza en esta serie de post que le dedicamos.
Analicemos, pues, esta magistral descripción de Ramesh que tiene un alcance verdaderamente sorprendente.
1º: Destacar lo que nos parece una descripción exacta de los hechos: "
Aparece un pensamiento". Esta simple constatación normalmente se pasa por alto y se da por válida la afirmación (falaz) de: "Tengo un pensamiento". Lo cual implica la existencia de un "yo" creador de pensamientos. Basta investigar en uno para constatar que ciertamente es así como ocurre: Los pensamientos aparecen espontáneamente sin una entidad que los cree, que sea su fuente. Es a posteriori de la aparición de un pensamiento cuando surge otro que dice: "Yo he tenido ese pensamiento". Es ahí cuando comienza la falsa identificación. Y, muy importante, subrayar como nos mostraba un reciente post de
Lecturas Advaita, ¡que el "yo" es una parte misma de ese otro pensamiento! Se evidencia que el "yo" no es sino un pensamiento más, su naturaleza es mental, imaginal.
2º: "Pueden suceder dos cosas, ninguna de las cuales está en sus manos". Esta última parte es demoledora porque le muestra al "yo" su completa incapacidad de acción alguna. E iluminadora porque señalando esa incapacidad abre la puerta a la posibilidad de la verdadera comprensión. Y digna de recalcar porque jamás la habíamos visto expresada tan explícitamente: "Dos cosas, ninguna de las cuales está en sus manos". No podemos dejar aquí de recordar el tan moderno "control mental" y todas sus derivadas "new age".
3º. "Si la comprensión es profunda ese pensamiento quedará interrumpido". Es decir, la comprensión es el verdadero poder, no es el "yo" quien tiene la comprensión (precisamente es el "yo" el obstáculo a esa comprensión). La Comprensión es sinónimo aquí de Consciencia, de Realidad, de "Yo". Que si es "profunda", es decir, en la medida que ya ha ido disolviendo la reclamación de autoría del "yo", interrumpirá por sí sola la cadena de pensamientos.
4º. "Aunque puede que vuelva a surgir". El análisis es tan cabal que deja, por supuesto, abierta esa posibilidad, que vuelve a estar fuera del alcance de cualquier "yo" como la observación genuina muestra sin dejar lugar a dudas.
5º. "Si la comprensión todavía no ha empezado". Es el caso de la persona en la que el proceso de autoindagación no ha comenzado y la identificación es total. Entonces, "la mente se involucará en ese pensamiento", como un proceso completamente normal en el que el "yo" tampoco juega ningún papel. "Que ha surgido espontáneamente", aquí se vuelve a recalcar el carácter totalmente impersonal de la aparición de los pensamientos.
En resumen, ni el "yo" es la fuente, el origen de los pensamientos (el "yo" es un pensamiento más). Ni una vez que estos ocurren el "yo" puede hacer nada con ellos. Ni tiene poder para suprimirlos, es la propia fuerza de la Consciencia impersonal presente la que los interrumpe. Ni el "yo" tiene culpa en que la mente se involucre con ellos y prosiga la cadena indefinida de identificación.
Terminamos añadiendo, ¿dónde queda, pues, el papel del yo-ego? Éste se reduce únicamente en reclamar la autoría de todo eso que está sucediendo espontáneamente (como Ramesh en otras ocasiones describe con igual maestría). Y que, a su debido tiempo y en el lugar adecuado, surgirá también, espontánemente, el proceso de desidentificación que irá poniendo todo en su lugar. Entonces la consciencia personalizada e identificada encontrará su propia y real fuente: la Consciencia universal e impersonal, el verdadero "Yo".